Hola amigos,
Hoy he iniciado este nuevo Blog, donde quiero compartir con ustedes desde distintos lugares del planeta donde la gracia de Dios me está permitiendo alcanzar. (Debí hacerlo hace mucho, pero nunca es tarde para empezar)
En esta particular gira por Miami y Daytona Beach he recibido una triste noticia, dos pastoras argentinas cercanas a nuestro Ministerio han fallecido en un accidente automovilístico. Es una penosa pérdida, sin duda, oramos por las familias comprometidas en esta tragedia y sus iglesias, que después de esta tormenta salgan de alguna forma fortalecidos.
Este hecho me hace repensar en este tema poco popular de la muerte, del que casi no hablamos, no es un tema de sobremesa, ni provee material para un buen mensaje motivacional, en definitiva le tememos a la muerte.
Es un temor que está generalizado en el alma del ser humano y hay varias razones que sustentan este temor.
El primer temor tiene que ver con la fragilidad de la vida, y es una especie de respeto/temor a la muerte.
Te hace chequear tus prioridades, aquello por lo cual has luchado tanto desaparece frente a una tragedia donde pierdes a un ser querido, y te preguntas Qué es lo verdaderamente importante?
Dios nos habla de lo frágil y transitoria que es la vida en este mundo. La compara con una flor, un día está en todo su esplendor, y al día siguiente se seca y perece.
“Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba".
1Pd.1: 24
El hombre transita por el camino de la vida con un paso muy seguro, creyendo que la situación que le rodea es eterna, especialmente si goza de buena salud y una situación económica razonable.
Un día estamos llenos de vida, tan seguros de nosotros mismos, que no tenemos tiempo para tener a Dios en nuestros pensamientos. Pero un accidente nos despierta a una realidad incuestionable, que nuestra vida es como la niebla o como la flor que un día está radiante de hermosura y frescura, pero al día siguiente se seca y se marchita.
¿Cuántos de nosotros hemos sido testigos de personas que lo han tenido todo en la vida? pero en una fracción de segundos, sus vidas han cambiado en una dirección absolutamente opuesta.
Una hermosa joven universitaria, que recién había ganado un concurso de belleza, es arrollada por un conductor imprudente que la dejó para el resto de su vida con su hermoso rostro desfigurado y postrada en una silla de ruedas.
Te acuerdas de Christopher Reeve?, que representó el personaje de “Superman”. En la vida real era un hombre con muchas riquezas y excelente salud, tenía delante de él todo lo que este mundo podía ofrecer. Era un experto jinete y amante de la equitación, pero en un segundo sucedió lo impensable, cae de su caballo y queda cuadripléjico, condición que lo llevó después de una larga lucha por la vida, a su muerte a tan temprana edad.
Nosotros no sabemos lo que será el día de mañana, y son precisamente estos aspectos de nuestra vida terrenal los que debieran llevarnos a reflexionar sobre ¿qué es nuestra vida? Porque somos como la bruma que aparece por un momento y en seguida se desvanece.
Otro de los temores es que la muerte es un viaje a lo desconocido. Salvo los testimonios en películas, ninguno de nosotros ha cruzado la frontera hacia el otro lado de la eternidad. Lo vemos como un futuro incierto, y cualquier cosa desconocida o cualquier viaje a lo desconocido, de hecho produce cierto temor.
En otro sentido, la muerte nos provoca un doble temor porque la conciencia nos dice que algo anda mal. Lo he palpado en los funerales que he oficiado al estrechar las manos de las familias. Existe un cierto temor a la muerte, cuando la conciencia nos acusa de haber pecado, fracasado, herido a los demás y de tener que arreglar cuentas con Dios. Otras veces se tiene temor a la muerte por falta de conocimiento de lo que la Biblia enseña acerca de ella y del más allá.
Lo maravilloso es que el cristiano verdadero no tiene por qué temer a la muerte, porque Dios, que nos creó y nos colocó en este planeta y quien conoce nuestros pecados, nuestros fracasos y nuestra conciencia contaminada, ha preparado un camino para sobreponernos a la muerte sin temor y para estar listos para aquel encuentro con la eternidad. Y ese remedio para el temor se explica en en el corazón de la Biblia:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en El cree, no se pierda mas tenga vida eterna" Juan 3:16.
Un fuerte abrazo a la distancia a mi amigo el pastor Sergio Alfaro y su esposa Betty y que el amor de Dios pueda consolar a toda su congregación, porque sabemos que aunque andemos por el valle de la sombra y de la muerte no temeremos mal alguno porque Dios nos acompaña.
Bendiciones
Coach Alejandro
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martes, 22 de marzo de 2011
Reflexiones en Viaje: y de la Muerte que?
7:01
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